Llevo muchos meses dándole vueltas a una idea. Quienes me conocéis un poco sabéis que, además de disfrutar de una buena conversación -y lo que surja 😉 -, me encanta leer y escribir, y siempre ando con algún libro entre las manos, pues una de las cosas que más me gustan de la literatura es que, a través de ella, siempre encontramos nuevas formas de mirar el mundo.

Durante mucho tiempo he pensado que me gustaría poder compartir esta faceta con personas que también disfrutan de ella y, después de darle muchas vueltas, creo que he encontrado la forma de hacerlo: voy a construir una buhardilla. No una de ladrillo y madera, sino una hecha de libros, de música y de conversaciones a la luz de una vela. Un lugar al que uno entra después de un día complicado, se quita los zapatos y se queda un rato leyendo mientras escucha la lluvia golpear el tejado. Un pequeño rincón secreto donde los libros, así como otras expresiones artísticas (cine, pintura, series…) sirvan como punto de partida para compartir y crear un espacio común con quienes disfrutan tanto como yo al observar el mundo con otras perspectivas.

Y es que, al final, el tema de las plataformas de suscripción a contenidos más visuales me acaba desmotivando porque me resultan bastante impersonales (exponer siempre una faceta más «física» me provoca la sensación de no intimar tanto como lo haría con una buena conversación o compartiendo un interés común con la otra persona). Así pues, la idea es crear un lugar donde la conversación tenga tanto protagonismo como las imágenes.

Las llaves de la Buhardilla

¿Qué hay en la Buhardilla?

Un pequeño detalle

Si en los tres meses siguientes decides reservar una cita conmigo, los importes que hayas abonado por pertenecer a la Buhardilla (hasta un máximo de tres mensualidades) se descontarán íntegramente de la tarifa de la cita. Es mi forma de agradecer el apoyo a quienes decidáis formar parte de este pequeño proyecto 🙂

Siempre me han gustado las buhardillas, quizá porque son pequeños refugios donde resguardarnos de una vida que en ocasiones se nos hace demasiado cuesta arriba; lugares donde uno guarda las cosas (y, con ellas, los sentimientos) que no quiere perder. Espero que esta Buhardilla acabe convirtiéndose también en eso 🙂

Si crees que este rincón puede ser también para ti, aquí arriba tienes un cojín esperándote, y yo estaré encantada de darte la bienvenida.

Lea